Marisol Aguirre y su difícil equilibrio tras el divorcio
jueves, 19 de noviembre de 2009
, Posted by Trucos para hi5 at 8:42
Nunca se me cocinó del todo que la chica que brincaba como descosida, conducía un segmento chonguero para sordomudos, se acercaba a la cámara hasta dejar su vaho y su babita sobre el lente y rompía periódicos en el aire junto a Sergio Galliani y Carlos Alcántara en “Locademia de TV” se casara y apagara su luz propia para que brillara otra, amada pero ajena, la de su ex marido Christian Meier.
Por eso, el divorcio de Marisol es histórico, pues confirma que el hombre no solo puede pagar la manutención de los hijos, sino lo que un economista llamaría “el coste de oportunidad de la mujer”, o sea, una compensación para que ella recupere de algún modo lo que dejó de hacer para dedicarse a la casa mientras él sumaba logros y laureles. Y vaya que es también un divorcio algo histérico, porque ambos lo están ventilando en público, y hay que preocuparnos por poner a buen recaudo de los titulares a sus tres lindos niños.
No le voy dar la razón matemática a Marisol, porque tendría que sentarme con recibos y facturas en mano —como hicieron Enrique Ghersi por ella y César Nakazaki por Christian— y añadir al agua, luz y colegio, una contabilidad imposible: el precio de cada telenovela perdida después de aquel “Gorrión” (1994) en el que ambos se enamoraron, de cada protagónico, cada bolo, cada aparición especial, cada locura escénica que pudo compartir con su locadémica doble, su gemela Celine, quien, paralela por toda la vida, también se dedicaba por entonces a criar familia.
Pero sí quiero decir, luego de conversar con ella y de oír la réplica de Christian en “Enemigos íntimos”, donde le dijo que era un poco conchán, que el “Gorrión” es más “cool” que el “Zorro” al explicar sus motivos.
Por eso, el divorcio de Marisol es histórico, pues confirma que el hombre no solo puede pagar la manutención de los hijos, sino lo que un economista llamaría “el coste de oportunidad de la mujer”, o sea, una compensación para que ella recupere de algún modo lo que dejó de hacer para dedicarse a la casa mientras él sumaba logros y laureles. Y vaya que es también un divorcio algo histérico, porque ambos lo están ventilando en público, y hay que preocuparnos por poner a buen recaudo de los titulares a sus tres lindos niños.
No le voy dar la razón matemática a Marisol, porque tendría que sentarme con recibos y facturas en mano —como hicieron Enrique Ghersi por ella y César Nakazaki por Christian— y añadir al agua, luz y colegio, una contabilidad imposible: el precio de cada telenovela perdida después de aquel “Gorrión” (1994) en el que ambos se enamoraron, de cada protagónico, cada bolo, cada aparición especial, cada locura escénica que pudo compartir con su locadémica doble, su gemela Celine, quien, paralela por toda la vida, también se dedicaba por entonces a criar familia.
Pero sí quiero decir, luego de conversar con ella y de oír la réplica de Christian en “Enemigos íntimos”, donde le dijo que era un poco conchán, que el “Gorrión” es más “cool” que el “Zorro” al explicar sus motivos.

Currently have 0 comentarios: